Lula Bertoldi elige 5 discos de rock nacional

Lula Bertoldi es la voz y guitarra principal de Eruca Sativa, el power trío oriundo de Córdoba conformado por Brenda Martin, en el bajo, y Gabriel Pedernera, en la batería. Al igual que sus compañeros, Lula tiene una cultura de rock que ya viene desde casa. Su padre les inculcó desde pequeñas a ella y a su hermana, Marilina, bandas como Los Redondos, AC/DC, Nirvana, entre otras.  Sin embargo, Lula comenzó a tocar la guitarra inspirada por discos de rock nacional.

Para celebrar los 50 años del rock nacional, Stereo la invitó a elegir 5 discos del género que la hayan marcado.  Lula reconoce que es “complicado elegir cinco discos“, ya que “siempre hay un disco que responde a cada etapa de la vida, y la vida es larga“. Tengo por lo menos treinta discos para empezar, pero bueno, voy a tratar de resumir en cinco, acepta Bertoldi el reto.

Golpes al vacío (1993) de Fabiana Cantilo:

Es uno de los primeros discos del rock nacional que escuché, que lo saqué entero en la guitarra y que me re marcó porque lo tenía en mi casa. Para mi era una fascinación tocar todos esos temas en la guitarra y cantar. Incluso a Fabi se lo conté en persona y se cagó de risa, pero bueno, a mi me marcó mucho ese disco”.

El amor después del amor (1992) de Fito Páez

“Es un disco que, también, te lo canto de punta a punta.  Atravesó en todas mis épocas, estuvo siempre presente, es un disco hermoso que tanto como a mi como a un montón de argentinos  -y latinoamericanos-, nos marcó. Es un disco hermoso que tiene unos hitazos que no se pueden creer. Incluso, el otro día estuve viendo a Fito en Bolivia, en el Cosquín Rock, y fue una emoción enorme volver a escuchar esas canciones de vuelta y en vivo”.

Lobo suelto, cordero atado (1993) de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

“Es un disco con el que empecé a escuchar a Los Redondos. Se escuchaba mucho en casa. Mi viejo nos hacía escucharlo con mi hermana (Marilina) y nos hacía escuchar siempre “Susanita”, un tema que nos hacía reír porque es medio gracioso. Y bueno, mi viejo nos lo ponía en casa, nos poniamos a bailar y después nos hicimos fans de Los Redondos”.

Despedazado por mil partes (1996) de La Renga

“Me lo sabía entero en la viola y  sonaba mucho en mi habitación, ya en la adolescencia.  Fue un disco que me marcó, en una época que escuchaba mucho La Renga, y lo tocaba entero, o trataba de tocarlo entero. Y así aprendí a tocar la viola”.

Ahí Vamos (2006) de Gustavo Cerati

“Me voló la cabeza y me cambió la vida, o por lo menos la vida como artista. Es un discazo a todo nivel. Si bien, ya lo venía escuchando desde Amor Amarillo (a Gustavo), ese album fue definitivo en mi vida, y en la de muchos. Y es un disco que aún no sale de mi Spotify; está todo el tiempo sonando”.