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El Zar despega desde La Tangente

Son varios los recintos de la Ciudad de Buenos Aires que le dan un espacio al under, pero no todos conservan la estética y la calidad de sonido de La Tangente: una nave espacial ideada para emprender un viaje. El Zar llenó la sala con Hipnótica como banda invitada y demostró, el sábado pasado, estar cada vez mas consolidada como representante de esta nueva camada de sonidos no estructurados que conquistan al oído porteño.

De la masividad de un festival como el Lollapalooza o el Personal Fest donde hay públicos de todos los gustos y sobre todo de artistas consolidados y auspiciados por grandes marcas, a tocar en una sala melómana para doscientas personas hay una gran distancia. Diferente por la recepción del público y también por el contexto. Hipnótica desde Córdoba es una de las bandas de la escena que pasó por esos dos polos. Por su parte, El Zar pasará el próximo año por el Hipódromo de San Isidro, en la edición 2018 del Lollapalooza.

Durante la velada, la musicalización estuvo a cargo de Joaquín Speroni, que deslizó mixturas que navegaban por canciones de otros artistas como Juan Ingaramo y su Comodín o también temas de Emmanuel Horvilleur como Pago La Noche o Radios. Un rato después, llegó Hipnótica, con Nahuel Barbero y Hernán Ortiz que dieron la bienvenida a su público: “¿Qué onda ‘guach’?. Los cordobeses hicieron lo suyo con canciones de Ese lugar imaginario, como Aprendiste mal, Audaz, Después y también Desprender, de su primer disco A la luz, con los característicos efectos en sus voces de Fluir, uno de sus últimos singles.

Más tarde, El Zar volvió a subir al escenario de la Tangente después de la presentación de su disco en marzo de este año. Con su banda consolidada y de mejor calidad sonora, el grupo demostró estar en pleno despegue musical. Tocaron Reina, Estrellas, Lo que fuimos y también Círculos, tema que le da nombre a su álbum. Además, dieron lugar al formato dúo con un set electrónico comandado por Facundo Castaño y Pablo Giménez en la computadora y sintetizadores. El juego de luces blancas llegó para el final con Reflejo y recuerdo y Ser viento en otra parte. 

 

 

 

 

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