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Los Illya Kuryaki dieron un último show juntos en el Ciudad Emergente

Puede que este sea uno de los últimos shows que hagamos juntos en mucho tiempo” disparó Dante Spinetta, promediando la mitad del espectáculo. Los Illya Kuryaki and the Valderramas cerraron ayer el festival Ciudad Emergente en la plaza de la Usina del Arte y confirmaron que la banda se tomará un descanso.

Después de varios minutos probando sonido, salieron los Kuryaki al escenario que albergó a más de 30 artistas durante cinco días. La noche se prestaba para un bailar y cantar los temas de Dante y Emmanuel. Con toda la onda que los caracteriza se subieron a las tablas y fueron fuerte y al medio: Ula Ula y, pegada, Jennifer del Estero. Tardaron 6 minutos en meterse a la gente, que al principio parecía ajena a la situación, en el bolsillo.

Luchando en un principio contra el sonido que no era bueno, los frontmen se calzaron cada uno su guitarra, e hicieron Jaguar House. El funk invadió La Boca y el público se sintió naturalmente invitado a bailar el hit de esa colección de clásicos que es Chaco. Siguió una mezcla infalible: Jugo + Latin Geisha + Guerrilla Sexua.

Los Ángeles fue la primera canción de L.H.O.N., su último álbum, que sonó en la noche del Emergente. Apenas terminó, Dante tomo el micrófono y confirmó lo que se venía especulando: este show fue uno de los últimos de esta etapa de Illya Kuryaki and the Valderramas.

Tras el anuncio, que se rumoreaba hace tiempo, se volvió rapidamente a la música con la canción que Dante siempre le dedica a su padre, Luis Alberto Spinetta, y que ya se convirtió en un clásico: Águila Amarilla. “Este tema se lo escribimos al número uno” manifestó el hijo mayor del Flaco mientras señalaba al cielo.

Volvieron los hits al escenario de la mano de Expedición Al Klama Hama y Chaco, ya con el dúo despojado de sus guitarras y rapeando al mejor estilo kuryaki de la década del ´90. El público celebro este doblete agitando las manos de arriba hacia abajo, como indica el manual del Gangsta Rap.

Madafaka y Funky Futurista fueron otros dos temas de Chances que fueron tocados en el concierto, el último, en una versión mezclada con Yacaré. Luego vino el momento de presentar a la banda mientras Dante ya bromeaba con que el show se estaba acabando.

Pero no se iba a acabar. No sin antes tocar los dos Hits más importantes. Como si fueran siameses, pero con cuatro años de diferencia, Coolo y Abarajame sonaron pegados. Son inseparables. El dúo podrá haber coqueteado con muchos géneros: rock, funk, soul y música latina. Pero cuando ambos toman los micrófonos y mueven las manos al ritmo de esos himnos, simples y divertidos, se los ve hacer lo que mejor les queda: el Hip-Hop. Y ellos sonríen felices. El show podría haber terminado ahí. Los Kuryaki podrían haber terminado ahí.

Se despidieron, pero se sabía que quedaba algo más. Ni un minuto pasó hasta que volvieron al escenario e hicieron sonar Ritmo Mezcal, y pegadito África, ambas de su más reciente trabajo. Parecía que el final, irremediable, había llegado pero el público comenzó a corear: “Remisero, Remisero”. La banda recogió el guante y se dio un último gusto. La gente se fue satisfecha por un gran, quizás último show de Illya Kuryaki and the Valderramas, donde tocaron todos los temas que tenían que tocar, ni más ni menos. El futuro dirá si fue hasta aquí o si este dúo tiene más historia que escribir.

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