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Massacre celebró sus 30 años en Obras

Treinta años, ocho discos y un cuerpo celeste invisible que amenazaba estrellarse con el planeta Tierra. Este era el escenario que planteaba la noche de ayer, en donde Massacre colmó el estadio Obras Sanitarias para festejar toda su carrera en un viaje de ciencia ficción sonoro.

La banda liderada por Walas arrancó con Diferentes Maneras. Desde el primer minuto, el pogo se formó como un huracán sobre el campo, con un payaso que no paraba de girar y rebotar pegado a las vallas, pero que nunca se caía.

“Muchisimas gracias por venir a pasar la primavera con nosotros, teniendo en cuenta que Massacre es compra, venta y canje”, exclamaba Walas eufórico que ofrecía al grupo como un producto todo en uno. Interpretaron Te Leo Al Revés y después Mi Amiga Soledad, donde Walas sacó a pasear a su amigo el theremín, un instrumento electrónico que no necesita del contacto físico y utiliza las señales eléctricas para producir sonidos .

Tras guardar a su fetiche, el cantante agradeció que “el fin del mundo no haya llegado el 23 de septiembre” y también a la gente de Obras, que los invitaron a tocar a pesar de “Tener Captura”. Después sonó Querida Eugenia, con el payaso todavía paseándose en el campo, ya sin la remera, y La Octava Maravilla.

Tras interpretar algunos clásicos, como Sofía, La Super Vedette y Seguro es por mi Culpa, apareció el primero de los invitados Matías Lechuza Solo, de Plan 4, que en los comienzos de la banda integró esporádicamente la alineación como bajista. “Gracias a Massacre todos nosotros somos” dijo. El segundo fue Marcelo Corvata Corvalán, de Carajo, y el tercero Sergio Rotman, de los Fabulosos Cadillacs.

La escenografía estuvo cuidada al más mínimo detalle. Cuando interpretaron La Reina de Marte, todo el estadio se tiñó de una luz roja, logrando que el espectador realmente se sienta sobre la superficie del planeta. Además, las pantallas a los costados del escenario disparaban una imagen conceptual dependiendo de la canción.

Después de dos horas de show sin descanso, la banda decidió hacer un corte. Cuando volvieron, Walas había cambiado su camisa por un saco violeta y se había puesto unos lentes de sol arrojadas por el público. Sonaron Plan B: Anhelo de Satisfacción y Papel Floreado. “Gracias por treinta años de amor” dijo Walas con Tori, la manager de la banda, sobre el escenario, y se despidieron con Mi Mami No lo Hará.

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