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Cultura Profética se presentó en GEBA

 A pesar de presentarse con una formación modificada a último momento debido al paso del huracán María por Puerto Rico, su lugar de origen,  Cultura Profética logró tocar las fibras de su público en GEBA, en una comunión musical que emocionó a la audiencia y alivió su ansiedad tras dos años de expectativa. El show también dejó ver el pesar que sienten los músicos, que admitieron estar muy preocupados por no saber con que se encontrarán al volver a casa, en medio de la díficil situación que atraviesa su país natal.

Antes de salir a escena, el público (que no paraba de crecer luego del show de Dread Mar I) pudo anticiparse a la aparición de la banda por un vídeo que se proyectó en el escenario, donde festejaban sus 20 años y recordaban su paso por varias ciudades del continente (entre ellas el festival de Viña Del Mar, donde en 2015 fueron premiados). Luego de la proyección, la banda liderada por Willy Rodriguez (bajo y voz) salió a escena con tres miembros reclutados a último momento: los guitarristas Tomás Pearson (ex Los Cafres) y Maneco Sáez Germain (Mimí Maura) y el trombonista Martino Gesualdi (Dancing Mood).

(Foto: Prensa)

Comenzaron el show con una improvisación que devino en Rimas Pa Seducir, de su último disco La Dulzura.  La unión entre la banda y  el espectador se gestó desde el primer momento del show, y se hizo más presente aún en la tercera canción, La Complicidad, que fue cantada a coro con el público y también quedó de manifiesto cuando Boris Bilbraut, baterista y ocasionalmente voz de la banda, fue ovacionado por adelantado cuando tomó el micrófono para cantar Somos Muchos.  Un público políticamente comprometido aplaudió las canciones que siguieron, casi todas con algún trasfondo ideológico: Sube El Humo, a favor de la legalización de la marihuana, un medley que combinó Soldado con Suelta Los Amarres e Ideas Nuevas y la contundente No Me Interesa, dónde Rodríguez hizo un irónico saludo nazi al tiempo que coreaba el estribillo y nombre de la canción.

Justamente hacia él se dirigía  todo el cariño de la gente cada vez que hablaba entre canciones, cosa que hizo varias veces. La primera intervención fue para agradecerle al público la retribución que estaban teniendo y  sugerir que tal vez muchos de los presentes los conocían desde La Dulzura, su último disco de 2010; cuando desde el campo salió un rotundo “!No!” , el bajista sonrió y agradeció nuevamente, mientras anticipaba que la siguiente canción “representa todo el camino de 20 años que nos ha traído hasta aquí”. Se trataba de Música Sin Tiempo, su último single, que fue una de las actuaciones más atractivas de todo el setlist y terminó en un intercambio de solos entre Pearson y Saez Germain, a quienes más tarde el cantante agradeció por haberse sumado con tan poca anticipación.

El azote del huracán María en Puerto Rico volvió a hacerse presente en la noche cuando Rodríguez, entre lágrimas, recordó las palabras que los tres músicos ausentes, los guitarristas Omar Silva y Eliut Gonzales y al trombonista Victor Vázquez, les habían dicho: “Nos desearon que tuviéramos esta misma química con ustedes. Llevamos dos años esperando esto, pero ellos tenían que volver a Puerto Rico y estar con su familia, aunque siguen en el aeropuerto porque las vías están totalmente interrumpidas aún“. Dicho esto, le dedicó la siguiente canción Amante Luz a su país natal. El homenaje siguió en el tema próximo, De Antes, cuando el trompetista Pedro Ruiz fue tomando protagonismo hasta quedar completamente solo, y, al disponer de todo el escenario para sí mismo, interpretó el himno de Puerto Rico.

(Foto: Prensa)

Otro invitado apareció en escena, esta vez el bajista de Dread Mar I, Diego Rodríguez, quién tomó el lugar de Willy para que éste sólo cantara en Nadie Se Atreve, dónde Rodríguez clamó contra todo el “pop corn” que inunda las radios. Más tarde Boris Bilbraut volvió a ponerse frente al micrófono con una Les Paul azul e interpretó dos canciones entrelazadas: Africa Unite, uno de los temas que versionaron en su disco homenaje a Bob Marley de 2007 y que en el show constituyó un momento de celebración y homenaje al ídolo jamaiquino también de parte del público, que coreaba los solos; y la ecologista Árboles, de Diarios, su tercer disco, grabado en 2002.

Cuando Rodríguez volvió a ocupar el micrófono agradeció nuevamente al público y admitió que  “Había llegado super tímido y nervioso, de hecho sigo nervioso, pero ahora nos sentimos como si estuvieramos en el living de casa“.  Siguieron Ilegal y Baja la tensión, con los que terminaron el show oficial, dejando el escenario a oscuras. Sin embargo Rodríguez volvió sólo acompañado por su guitarra criolla y se sentó en una banqueta para interpretar La Espera, en un momento íntimo y muy esperado por el público, que levantó en gran proporción sus celulares para tener un vídeo del momento. Fue un momento emocionante por la simpleza y el sentimiento que Rodríguez le imprimió a la interpretación.

(Foto: Prensa)

Tras la ovación unánime que vino luego de La Espera, se hizo un silencio donde se pudo escuchar que algunos miembros del público pedían por Santiago Maldonado, el joven de 28 años desaparecido tras un operativo de gendarmería en la comunidad Pu Lof del Cushamen, en Chubut, el pasado 1 de agosto. Lejos de inquietarse, Rodriguez dijo “de eso íbamos a hablar” y desplegó un cartel rojo y blanco con la cara del joven que decía “aparición con vida de Santiago Maldonado, ¡ya!”, luego el cantante dijo: “Donde está Santiago pregunta la gente y eso mismo le preguntamos nosotros a la Gendarmería. Dicen que lo han politizado, pero esta vida la define la política, no es cosa de tomar bandos sino de apreciar la vida, seguimos esperando a nuestro hermano que fue a luchar por los de abajo. Sigamos pidiendo por él“.

Para entonces todos los integrantes de la banda ya habían vuelto a ocupar sus lugares para interpretar Saca, Prende y Soprende, su single de 2014 donde Rodríguez sostiene que la legalización de la marihuana es “inminente”. Cuando terminó la canción, toda la banda se juntó en el centro del escenario y , luego de agradecer a los músicos argentinos y al público, hicieron una reverencia y se apagaron las luces. Aunque la gente lo pedía y muchos se quedaron esperando, pero no hubo más canciones. Quedará para la próxima, pero está bien, porque el público argentino ya le agarró el gustito a la espera.

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