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Árbol sembró nuevas raíces en Ciudad Emergente

Árbol se dio el lujo de florecer, otra vez, en primavera. La tormenta les dió una tregua y el grupo de Haedo, de blanco inmaculado, volvió a los escenarios en el segundo día del festival Ciudad Emergente. En el campo, la generación que creció sabiendo de memoria los juegos de palabras de sus canciones, se agitaba en la Plaza de la Usina del Arte y la melancolía de tanta ausencia quedaba en el pasado. 

Siete años pasaron de la despedida en 2010, cuando tras una década de popularidad pero con fuertes bajas en la formación original, se despidieron. El regreso formal a los escenarios fue sellado por los primeros acordes de Tiembla el piso, el nuevo tema que sorprendió a sus seguidores a mitad de año y que marcaría un nuevo comienzo para el cuarteto. Luego, dieron paso a Soy vos, canción del álbum Hormigas, tema recordado por ser el primero en grabarse sin la presencia de su emblemático líder Eduardo Schmidt. “No se vayan más”, coreaba el público mientras empezaba el repaso por aquellos discos que fueron furor en los tempranos años 2000. La nena monstruo fue el primer extracto de Chapusongs, álbum que abrió el espectro de la banda al ser producido por Gustavo Santaolalla, y que el público parece no olvidar. Llegó el momento preciso para para volver a escuchar Pequeños sueños, el exitoso hit de Guau! que consagró a Árbol como parte de la historia del rock argentino. Luego siguieron Prejuicios, De arriba de abajo, Suerte y Trenes, camiones y tractores para complacer a los fans que estaban ansiosos de volverlos a escuchar.

En la mitad del show, llegaron las esperadas palabras de su líder. Pablo Romero, emocionado, le dijo a su público mientras sonaba la introducción de Revoloteando: “Gracias por hacernos el aguante. Gracias por esperarnos, de verdad los queremos mucho”. Sin parar y con la energía y el apoyo de los fans, sonaron Ya lo sabemos, Enes, Vomitando flores y El Fantasma. Romero se permitió otro mínimo espacio para saludar al pueblo mexicano, azotado por dos terremotos. “Quiero extender mi apoyo a toda la gente de México, un hermoso país que me recibió con las puertas abiertas hace ocho años”, expresó el cantante antes de continuar con La vida y Jardín frenético, único tema del setlist perteneciente al homónimo primer disco.  

Árbol mostró una madurez que dan los años y la experiencia. Aún así, los fanáticos se permitieron por un rato volver al agite de la adolescencia con Cosacuosa, a poco de terminar el show. El saludo final mostró a Hernán, Sebastián, Martín y Pablo igual de frescos que cuando entraron con sus vestimentas blancas, reflejando la pureza de un nuevo nacimiento justamente en el emergente. No parece casualidad. 

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