CINE Y SERIES

Baby Driver y la música como motor para la trama

Edgar Wright es uno de esos directores de los cuales es difícil encontrar una persona que no le guste su trabajo. Su fama escaló a la velocidad del sonido con la salida de la serie Spaced (1999-2001) y la trilogía Cornetto, tres de las películas de humor inglés más importantes del nuevo milenio .Trató de agarrar proyectos más ambiciosos, como Antman (2015), pero las exigencias de Marvel le sesgaron su visión creativa y terminó abandonando el proyecto con un gran porcentaje de la película terminada.

Los fanáticos del británico entraron en desesperación, ya que parecía que iba a pasar un largo rato hasta que volviera al ruedo, pero el director no se hizo esperar y en 2016 anunció Baby Driver. Una película de atracos y autos donde, aparte de sacar a relucir su mayor faceta cinéfila, aprovechó para demostrarle al mundo el amor que tiene por la música.

El fil se estrenó en Estados Unidos a finales de junio y en la Argentina el jueves 27 de julio.

La película sigue la vida de Baby (Ansel Egort), un chico de unos veintipocos años que, cuando era niño, presenció la muerte de sus padres en un accidente de auto y quedó con un pitido constante en la cabeza que intenta frenar escuchando música todo el día.

Desde muy joven aprendió a manejar y robaba toda clase de autos, evadiendo a la policía todo el tiempo. Un día se lleva el auto de Doc (Kevin Spacey), un criminal conocido por sus robos a bancos. Este sorprendido por las habilidades de Baby atrás del volante lo obliga a trabajar para él como pago por haberse llevado su coche y algo muy valioso que tenía adentro este.

Así comienza la película que recorrerá la vida de este conductor de escapes durante sus últimos trabajos robando bancos.

El resto del casting se completa con Lily James como Deborah, interés romántico del protagonista, Eiza Gonzalez y John Hamm como Darling y Buddy, una pareja de criminales que trabaja junto a Doc y Jamie Foxx como Bats, un criminal completamente desquiciado y violento que los ayudará en todos sus atracos. Además hay varias escenas con John Benthral (Daredevil y The Walking Dead) y Flea, bajista de los Red Hot Chilly Peppers.

Si bien el elenco ensamblado reluce por la dirección de Edgar Wright, el miembro principal y protagonista de la película es, sin lugar a dudas, la música. Con muchos ritmos afroamericanos como el soul y el funk de la décadas del 60 y el 70, este film utiliza su soundtrack de una manera tan natural que logra generar tensión, y adaptarse a las escenas de manera que se transforman en algo intrínseco del film.

Este estilo de peliculas ya se había empezado a popularizar por James Gunn durante Guardians of The Galaxy Vol 1 (Guardianes de la Galaxia, 2014) y el mismo director lo había profundizado, en cierta manera, en su secuela, pero en esta ocasión, Wright, redobla la apuesta de su colega. Disparos de balas que coinciden con el golpe de una batería, guitarras sobrecargadas que chirrían mientras el auto derrapa y música que aumenta en tensión a medida que la acción se desenvuelve nos demuestran que, en esta ocasión, la película fue escrita alrededor de su banda sonora y no la banda sonora agragada a la película.

El hecho de que Baby esté todo el tiempo con los auriculares puestos genera que la música sea su idioma. El protagonista empatiza con la gente a través de las canciones, maneja al compás de la melodía y guía su vida por las letras.

Baby Driver es una de las opciones más interesantes e imperdibles que deja este año. Su uso del sonido, mezclado con la escritura filosa, rápida y gráfica de Edgar Wright, la transforman en una película brillante, tanto a nivel visual como a nivel artístico. Su triunfo en las taquillas de todo el mundo sirve como termómetro para saber que este director ya se asentó como una de las voces más importantes en la escena actual de Hollywood.

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