ENTREVISTAS

Bambi Moreno Charpentier y el Encuentro consigo mismo

La ley de gravedad establece que todo lo que sube tiene que bajar,  y esa es una metáfora perfecta para la historia Tan Bionica. Desde su explosión mediática en 2010 la banda publicó tres discos de estudio, dos re-ediciones y un álbum grabado con orquesta en La Usina del Arte. El crecimiento desmedido del grupo chocó con la realidad en 2016 cuando luego de los sucesivos escándalos de Chano Moreno Charpentier decidieron parar la pelota y comunicar un impasse. Para algunos esto fue un shock, la banda había tocado ante más de setenta mil personas apenas dos meses atrás, pero para otros era un secreto a voces.

Si bien el cantante fue el primero en lanzar una canción solista, su hermano Bambi acaba de estrenar El Encuentro, su primer disco. El menor de los Moreno Charpentier afirma no ser solista porque está “rodeado de un montón de personas” en esta nueva etapa de su carrera. Con un perfil menos mediático, Bambi logró ganar un lugar de prestigio en la música, siendo jurado y productor de bandas en concursos como La Bienal. 

El Encuentro se da a través de diez canciones que forman parte de “una paleta de colores”, según el cantante. Con sonidos pop y letras de su tintero, el disco  de Bambi tendrá su presentación en La Trastienda el próximo 19 de agosto en un show que marcará una nueva historia en su carrera.

¿Cuál fue el primer encuentro en esta nueva etapa?

En realidad, el proceso fue al revés. Por primera vez,después de mucho tiempo empecé a tener canciones que no sabía a dónde iban a ir a parar, después de quince años de estar en un proyecto y trabajar mucho con mi hermano, éramos una dupla compositiva, además de laburar con Seby y Diega (guitarra y batería de Tan Bionica). Cuando decidimos parar con la banda empecé a tener canciones y me di cuenta de que lo que había hecho era recluirme en un viaje de investigación, un encuentro conmigo mismo. El título va por esa idea, primero encontrarme conmigo, pero también a lo largo del disco es un encuentro con el que no me conoce, un acceso para que una persona conozca otra faceta más allá del personaje dentro de la banda. Cuando te metés en ese viaje de investigación, no siempre te encontrás con cosas buenas, hay de todo. Ahí empezaron a aparecer cosas que, ahora, a un año de componer la mayoría de las canciones, empiezo a entender de qué estaba hablando. Con el impulso de hacer escribís una canción y no estás pensando tanto sobre qué vas a escribir. Hay muchas cosas que me doy cuenta de que son tan personales que no sé si podrían haber estado en un disco de Tan Biónica. Por los textos o por las formas me doy cuenta que son cosas muy mías, no hubieran tenido lugar. Con la banda teníamos una dinámica donde nos parecía que la mayoría de las letras fueran factoría de Chano porque es interesante que en un proyecto así la música sea auténtica y que el que canta se haga cargo, pueda encarnar las canciones y no le sean ajenas. Capaz estás en un momento distinto de la vida, yo ahora tengo un hijo chiquito, y otro quizás está viviendo una etapa más adolescente. 

Foto: Jana

¿Cómo te cambió la vida la llegada de Félix y ser padre?

En el momento que decidimos parar con la banda mi hijo tenía tres meses. A diferencia de lo que me habían dicho o lo que uno puede llegar a pensar cuando es padre sobre tener que madurar o ser más responsable, a mí se me dio al revés. Félix me dio vuelta el mundo pero en el sentido de conectarme con mi niñez, con la creatividad, los impulsos, la espontaneidad, totalmente lo contrario de lo que podía llegar a pensar. El miedo que tenía era que, por primera vez en mucho tiempo, no sabía que iba a hacer. Me acuerdo de que salí de la clínica con el bebé chiquito en brazos y era una joya… ¡No sabía ni dónde ponerlo! De ahí me fui a un encuentro con fans en el estudio de la banda, estaba lleno de miedo e incertidumbre. Cuando decidimos la separación, me concentré en la música, no sabía que iba a hacer, si un disco, otra banda, volver a tocar con Tan Biónica, entonces me metí a hacer canciones. Obviamente, después de cinco o seis años donde casi no estaba en mi casa lo disfruté mucho. Los primeros meses de un niño son alucinantes, no estaba en mis planes, pero me vino bien sin querer. 

Desde la explosión mediática de Obsesionario (2010) hasta Hola Mundo (2015) la banda tuvo un crecimiento imparable ¿Llegaste a adaptarte a los cambios?

No lo manejas. Hacés lo que podés. Yo reseteaba en mi casa. Ya no estoy solo, la canción que cierra el disco, habla un poco de esa idea. Las últimas frases son “llegar a mi casa y volver a empezar“. La gira es un mundo de fantasía, subís a un avión, ves distintos paisajes, te rodeás de gente que te dice que sos genial, intercambiás mucha energía con el público y de pronto estás solo en una habitación de un hotel. Es algo medio vertiginoso. Entonces, llegaba a mi hogar y sentía que volvía a tomar contacto con la realidad. Siempre fue así, me ha pasado de terminar de tocar en el Luna Park y al otro día estar lavando los platos. Aprendí así a pilotear las cosas, y no digo que lo haya logrado porque uno no está preparado para que te pase eso. Nosotros en 2012 hicimos un concierto donde convocamos a la gente a un show gratuito y fueron ochenta o cien mil personas, ya ni se cuántos. Nunca estás preparado para sentir ese nivel de energía y cariño, nadie lo está. Te va sucediendo y te vas ajustando, te vas acostumbrando. Ni siquiera me atreví a pensarlo.

¿Cómo viviste este año de parate?  ¿Lavaste los platos todos los días?

¡No! No me quedaría en casa porque no me soportarían… ¡Me echaron al primer día! Me puse a hacer un disco porque sino no sé qué hubiera hecho. El viernes pasado tuvimos una firma de autógrafos en la que tuve, por primera vez en mucho tiempo, tuve contacto cercano de mirar al público a los ojos, abrazarlos y ver qué canciones les gustaban, qué pasaba. Me di cuenta que extrañaba mucho eso y que lo necesitaba de algún modo. El contacto con la gente fue diferente a lo que venía acostumbrado, pero nunca le tuve miedo a nada que tenga que ver con la música. No es que no lo busqué, pero no soñaba hacer un Luna Park e hice como trece, eso es una consecuencia de cosas que uno va haciendo. Con El Encuentro me pasa lo mismo, no era una meta a cumplir. De pronto, cierro los ojos y dejo que la música me vaya llevando, si tenés algo para decir lo tenés que sacar rápido de tu habitación porque sino pierde espontaneidad. Cuando empezamos a tener gente que le interesaba nuestra música, hace más de diez años había ya veinte pibes que nos seguían, en lo personal se convirtieron en parte de mi familia. Estaba todo el día en contacto con ellos a través de las redes sociales, de los conciertos, o por ejemplo, cuando van a una radio para saludarte. De pronto, eso se apagó.

¿Qué hiciste para mantener esa llama?

Ni lo pensé, fui rápido a poner la jeta porque me parecía que había un cariño y un compromiso de tanto tiempo que aunque no tuviera nada para decir tenía que ir y pararme ahí a recibir la puteada, el ‘Che vuelvan’ o ‘¿Qué pasó?’. Ni siquiera me interesaba generar algo, sino que lo hice para decir que los quería mucho y ellos a mí también, aunque en este momento duela, como te podría pasar con una relación de pareja. Fue una temporada más introspectiva porque me metí a componer, me encerré. Ahí aparece el concepto del ‘encuentro’, porque me fui a buscar incluso más atrás del laburo con Tan Biónica, los últimos quince años estuvimos haciendo música juntos, pero yo empecé con la música a los nueve años cuando pedí una guitarra y arranqué a hacer canciones, entonces entre los nueve y los dieciocho construí un arte. Quería ver que había en mí más allá de lo que haya hecho con la banda. Fue buscar mi esencia. Me metí en una búsqueda que le dio el nombre al disco porque el encuentro es ese espejo de cuando te mirás y tratás de aceptarte, con virtudes y defectos. Para encontrarme con los demás, primero tenía que encontrarme conmigo mismo.

¿Cómo fuiste armando la banda que te acompaña en esta nueva etapa?

Tenía canciones, con el tiempo me dí cuenta  de que tenía un disco y le fui dando un sentido. Me di cuenta de que era lo mejor tener diez temas para tener toda una paleta de sonidos, un repertorio, porque no quería echar mano en lo más reciente de Tan Biónica en el sentido artístico. Estoy muy feliz con todo lo que logré con la banda pero no voy a basar todo en ese universo. No quería salir a tocar con solo dos canciones propias. Quiero ser un artista nuevo que tiene algunas medallas colgadas por haber hecho otra cosa, pero me tenía que pensar de cero. Cuando estábamos grabando la primera batería con Nico Taranto, fue él quien me preguntó cómo íbamos a tocarlo en vivo y yo ni lo había pensado. Después, entendí que si sacaba un disco, tenía que salir de gira, siempre me pareció que las canciones tienen el concepto final en el concierto en vivo. Nunca me interesó buscar “la selección” de músicos; tiene que ver algo más con lo espiritual y personal. La música se interpreta con el corazón, más allá de tus virtudes.

Osea que es más juntarte a tocar con amigos y disfrutar que un trabajo…

No tenía necesidad de pensarme de otra forma que no sea componiendo. Los artistas tenemos ese lugar donde podemos poner lo que no diríamos en ningún otro lado, me di cuenta de que hacer música era un escape. Necesitaba estar ahí, poder drenarme y meter todo lo que me estaba pasando o lo que me pasó en el pasado, hay canciones que hablan de otra temática, no responden a la temporada de la separación de Tan Biónica, sino que hablan mucho más de mí y mi universo. Lo vi como algo orgánico, ni sabía que nombre iba a tener el proyecto, me pareció más interesante rodearme de gente y preguntarle cómo me veían que pensar yo todo. Es completamente distinta la forma de trabajo porque no estoy en una banda, pese a que en este proyecto trabaja mucha gente.

Pero no deja de ser tu álbum solista…

Nunca le llamo solista porque es raro, no estoy solo, hay un montón de personas que colaboraron en el disco, grabaron muchos músicos. Elijo decir que es el primer disco que hago con mi nombre. Me parecía que tenía que ser una búsqueda, no sacar un disco que se llame “Soy yo” como la mayoría de los solistas. De hecho lleva mi nombre como un atajo para la gente que dice ‘Bambi de Tan Biónica’, pero no tengo ese nivel de narcisismo. Yo no quería hacer otra banda, como lo nuestro no fue punto final, sino que dijimos paremos un cacho’. Tan Biónica es mi banda para toda la vida. Creo que este camino es algo que se bifurcó, no viene a reemplazar nada porque se terminó dando. No tenía en mis planes armar esto, no lo había pensado y no tiene que ver con una ambición personal. Esta nueva etapa surge de ese aire que dejó el dejar de tocar con la banda, yo no sé hacer otra cosa que canciones. Cuando tuve cinco o seis, me senté en la compañía discográfica y les dije ‘Miren, tengo esto’ y les gustó.

¿Sentís que sos más sincero en esta etapa?

En la obra soy implacable. No soy perfeccionista, no me interesa que sea perfecto, sino auténtico, real, lo mejor que pueda hacer. Quiero terminar una canción y decir ‘es lo mejor que pude hacer, acá dejé mi vida’. Después, me importa que conecte con alguien, no lo mido en términos de mercado, llegará lo lejos que tenga que llegar. En noviembre, saqué Color y es lo más antiverano que existe en el mundo, eso te da la pauta de cómo laburo. Quiero que la gente escuche y diga “Ah, este tipo yo quién es a través de su música”  y no una canción que enganche con lo que pasaba en la playa. Mi viaje va por otro lado. Tampoco soy un hippie, me dedico a la música y vivo de esto; obvio que me interesa que me vaya muy bien. Pero ya no depende de mí.

18 de abril es el título de una de las canciones y es la fecha anterior al anuncio de la separación ¿Cómo viviste esa semana?

La canción de hecho no tiene nada que ver con lo que pasó. Me levanté en la madrugada de ese día a pasear a mi perro. Ese día registré todas las escenas de mi barrio y cuando volví me fui a un campo donde voy a grabar y producir canciones, pero no había luz, entonces agarré la guitarra e hice 18 de abril. Después, resultó que, al día siguiente, nosotros comunicamos algo que veníamos conversando hace muchos meses.

¿Es verdad lo que tuiteó Chano sobre que él no sabía sobre la separación?

Si sabía; él sabía. Tuvimos muchas reuniones con mucha gente, somos cuatro músicos, pero es una empresa muy grande la que trabaja alrededor de la banda. La versión reducida es esa del conflicto, pero es mucho más complejo. Soy uno de los cuatro y no puedo decir ‘pasó esto o pasó lo otro’ porque responde a una intimidad. Lo que hicimos fue tratar de abrir el corazón a la gente que le gusta nuestra música y decirles no le encontramos la vuelta y, por ahora, lo dejamos acá, donde lo podamos cuidar’. La palabra no la inventamos nosotros. Unos días antes me llega una nota de un periodista que decía que estaba haciendo cada uno de la banda, y decía cosas como que Diega laburaba en un musical de Shrek. La palabra que usaba el tipo era “impasse” y nos miramos entre nosotros y nos preguntamos ‘¿estamos en un impasse?’. La definición es ‘conflicto al que no se encuentra solución’, y era más o menos lo que sentíamos. Fue un acuerdo sobre algo que veníamos charlando hace mucho tiempo. No sé qué habrá dicho Chano, pero ni me interesa discutir sobre el hecho porque es una decisión grupal, como tampoco te diría que Tan Biónica vuelve mañana porque después me encuentro a alguno de los chicos y me dice ‘yo no vuelvo ni en pedo’ (se ríe). Soy respetuoso de mis compañeros, pero también del público; yo también fui seguidor de muchas bandas cuando era adolescente. En primer lugar, traté de pensar como me tomaría yo que una banda que quiero mucho decida parar un tiempo. También, después de quince años de hacer música, hoy te puedo decir ‘mirá las cosas que están haciendo todos’. Chano al toque sacó una canción que fue un exitazo, evidentemente estaba necesitando eso él porque sino, no lo haría, yo pude sacar un disco y los chicos ya les contarán lo que están armando. En algún punto, evidentemente, se abre un espacio para que pasen otras cosas.

¿Está todo bien entre todos entonces? ¿Sigue existiendo el grupo de WhatsApp?

‘Bambi ha dejado el grupo’ ¡No! (se rie). La relación es distinta, yo puedo hablar de cómo lo vivo en lo personal. Me siento hermanado con todos más allá del lazo sanguíneo que tengo con Chano. Nosotros compartimos una vida juntos. Yo creo mucho en la reconfiguración; antes nos unía una agenda en común, nos veíamos todos los días. Había cierta inercia de laburo. Nuestra biografía reza que somos un grupo de amigos, que es cierto porque no nos elegimos por nuestro virtuosismo o por venir de otra banda. Somos amigos antes de tener cualquier banda. Esa relación se enrareció porque ya no sabés si sos amigo o sos socio y tenés un montón de errores. Con mi hermano antes cada uno tenía su grupo de amigos, entonces ahora es reconfigurar eso y volver a otro tiempo donde te conectás desde otros lugares.

Otras épocas: Bambi y Chano durante la presentación de Hola Mundo en el Luna Park | foto: Rafa Ruiz

¿Y tu relación con Chano como hermano está bien?

Sí, ser hermanos es un lazo para siempre, yo que sé. Yo no tengo como juzgarlo, es una relación de corazón que no se corta por más que te podés carajear, pelear, amigar, abrazar, putear. Me he puteado mil veces y la banda siguió tocando. Nosotros nos juntamos el domingo a comer en la casa de mi vieja y no tenemos que hablar de Tan Biónica. Igual, con el resto de los chicos me pasa lo mismo, no es que porque no comparta sangre no signifique nada. Ayer estuve con Seby y me interesa preguntarle qué está haciendo, más desde la amistad y de compartir una cerveza que por ser compañeros de banda. Es un tiempo distinto.

¿Y si en unos años estás en un lugar cómodo con tu nueva etapa y te dicen de volver? ¿Lo hacés?

Es una pregunta muy rara porque siempre estoy tratando de pisar el presente. Hoy me entusiasma esto. No creo que sea un proyecto que no pueda coexistir con Tan Biónica. No pensé en hacer un disco, menos en un tercero.

¿Cómo estás armando la presentación de El Encuentro?

No lo pensé como la presentación del disco; para mí tiene que tener cierto tiempo de maduración. Anunciamos el encuentro con el público antes de anunciar el nombre del disco. No tenía idea de con quiénes me iba a encontrar, yo no doy por sentado que los seguidores de la banda sean parte de mi público. No quería hacerme del imaginario de Tan Biónica, todo lo contrario, el que venga de antes y se interese será bienvenido. Me dio ternura que hubo gente que, habiendo escuchado una sola canción , ya había comprado la entrada, no hay acto de más amor que ese porque después sacaba un disco experimental y se pegaban un embole, que no pasó (se ríe). Pensé en hacer un show chico para romper el hielo y probar la banda.

Foto: Jana

¿Por qué La Trastienda?

Elegimos La Trastienda porque es un lugar al que le tengo mucho cariño y es ideal para hacer la experiencia histórica de mi primer recital con esta forma. Vamos a hacer unos trucos para transformar el lugar, si lo conoces te vas a sorprender un poco desde lo audiovisual y algunas otras cosas para integrar al público con la banda. Va a haber muchas sorpresas, después seguramente salgamos a girar por varios lugares.

Ya estás planeando a futuro…

No me lo quiero tomar con la voracidad de los últimos seis años donde todo iba tan rápido que no podía procesar todo lo que vivíamos. Fue hermoso y lo volvería a hacer cien veces, pero este es otro tiempo, otro viaje y otra historia. No me interesa replicar nada de lo que hayamos hecho, la química del grupo es única, no pretendo en este viaje traer el imaginario de Tan Biónica, sino asociar aquellos conceptos que me representan más y entender que ese personaje está ahí, cuando haya que reconectar estaré. Igual creo que tiene que ser de otro modo porque no creo en los regresos en el sentido de volver al mismo lugar, creo en reanudar. No quiero volver al mismo punto y que no haya cambiado nada. 

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