ENTREVISTAS

Airbag: “Todavía nos queda lo mejor”

Los hermanos Sardelli son pasión de multitudes. No hay lugar a objeciones. Es que ya no solo es un amor de verano en la que cae el sol con Airbag, sino que la banda oriunda de Don Torcuato ha logrado trascender los hits e instalarse en la memoria musical de varias generaciones de argentinos. Con su ultimo álbum Mentira La Verdad no solo coparon el Luna Park, además abrieron el show de los Guns N’ Roses, dieron un show sinfónico en la Usina del Arte y mañana será el último de cinco teatro Vorterix.

Con una constante renovación de sonidos y letras, la banda logró madurar junto a sus integrantes que arrancaron desde muy chicos. Antes del último show en el teatro de Colegiales, Pato habla en Stereo sobre todo lo que pasó en los últimos meses, qué se viene a futuro y cómo logra subsistir una banda adolescente al paso de los años.

Pasaron por varias etapas de su carrera, muchos fanáticos y distintas generaciones ¿Cuál es la clave de la reinvención de Airbag?

Creo que la clave de esto es estar siempre buscando hacer cosas que nos estimulen, sobre todo a nosotros. Ya sea desde discos y conciertos diferentes o con distintos sonidos tratando de poner una vara más alta a lo que ya hicimos. Ese es nuestro impulso, lo que nos permite hacer esto durante tantos años y espero que así siga. No es sencillo porque es una búsqueda constante y hay una cuestión de modas y tendencias que van cambiando. Se complica cuando no perteneces a esos cambios, pero creo que eso es lo fundamental en la banda para que no sea una moda más y logre perdurar.

Guido Sardelli durante La Luz Perpetua | ph: Martu Henarejos
Guido Sardelli durante La Luz Perpetua | ph: Martu Henarejos

El disco no llegó a cumplir un año, pero sin embargo ya han realizado tantos shows que podría hacerse un balance ¿Cuál sería para vos?

Muy bueno. Desde que sacamos el disco no paramos. A menos de un mes estábamos presentándolo en el Luna Park, lo que para nosotros es una locura porque generalmente hacíamos el concierto para cerrar la gira y fue todo lo contrario. Después abrimos el show de los Guns n’ Roses, hicimos la reapertura de Obras, estamos haciendo los Vorterix y toda la gira que fue increíble. Y bueno pasó lo de la Usina del Arte con la sinfónica que también fue una apertura que nos dio el disco porque tiene mucho material y arreglos de orquesta, entonces lo pudimos utilizar en ese sentido. Además presentamos los videos en cine, eso fue tremendo. Mentira la Verdad va a cumplir un año ahora en septiembre y sigue siendo un disco nuevo.

Su espectáculo sinfónico La Luz Perpetua fue parte de esa búsqueda de sonidos ¿Cómo llegaron a pensarlo?

Es algo que hace un tiempo queríamos hacer. A los tres nos gustó siempre la música clásica y teníamos ganas de tocar con una orquesta. Si bien en los discos había detalles de instrumentos, nunca hicimos nada en vivo. Un día me desperté después de tener un sueño re lindo donde estábamos tocando música de Beethoven, se los comenté a los chicos y empezamos una búsqueda para tratar de realizarlo. Llevó mucho tiempo, muchos preparativos porque no es fácil coordinar tantos músicos y para hacerlo bien necesitas un lugar adecuado, muchos ensayos, ajustar un repertorio que no suene como meter diez personas en un auto, sino algo que esté bien hecho. Creo que ese fue el desafío mayor y siento que lo logramos porque fue una noche espectacular e increíble y las grabaciones que hay son hermosas.

Es un show que debería repetirse entonces…

Sí, tenemos ganas de este año hacer un segundo movimiento del show. Va a ser bastante pronto, estamos terminando de planearlo.

¿Te imaginás tocando en el Colón?

Si, por supuesto. La orquesta con la que tocamos es del Colón y es muy probable que llevemos el show al Teatro.

La inquietud va más allá de los sonidos, dirigieron varios videos fuertes durante los últimos discos…

A mí me gusta dirigir y como a Guido me encanta el cine. Le dedicamos mucho tiempo a nuestros videos. Ya desde Vorágine con Cae el sol empezamos a dirigir nuestros propios materiales. Siento que es la única forma de que el resultado sea el que nos guste a nosotros. De igual manera tenemos videos como por ejemplo Sonidos Criminales que lo dirigió un amigo, pero cuando tenemos algo en la cabeza vamos para adelante. Cuando fuimos al Valle de la Luna  a filmar Vivamos el momento planeábamos hacer un corto donde se desarrolle la vida de cada astronauta y mostrar qué estaban pensando, por qué actuaban como lo hacían y la búsqueda existencial de cada uno, todas esas cosas que a nosotros nos atormentan. No lo hicimos porque no íbamos a llegar con la salida del disco, pero la idea estuvo. Al final decidimos tratar video a video ir haciendo cosas creativas, contando historias y haciendo preguntas. En Huracán hicimos un corto con la historia de un boxeador pero planteando la duda de “¿Qué pasa con el aborto y la sociedad en los lugares menos pudientes?”. Muchas veces una chica de bajos recursos termina muerta por hacerse un aborto en una clínica clandestina y queremos que eso le llegue a nuestro público.

En Cae el sol  se animaron a mostrar la trata de personas…

Sí, y en Libertad habló un poco de Irak y el desastre que están haciendo. Son inquietudes personales que vamos desarrollando en la banda.

Digamos que fue más que bueno el balance entonces… hasta llegaron a tocar con una banda que siempre admiraron ¿Cómo se plantaron con un público distinto como el de los Guns n Roses?

Fue darnos cuenta que no era un público tan distinto. La gente no lo sabe pero a nosotros nos sigue mucho público de los Guns porque sienten Airbag como un grupo nacional que está identificado e inspirado en esa banda o al menos de ese estilo de rock clásico americano o británico. Nosotros estábamos muy tranquilos y la euforia pasó por la cuestión de saber que estaba Steven Adler mirándonos mientras tocábamos. Fue un disfrute total. Si bien cuando nos llamaron para tocar no quisimos hacerlo porque queríamos ir a ver el show y cuando estás tocando tenés otras preocupaciones como que a la banda soporte siempre se le baja la calidad de sonido, luces y podés usar muy poco tu material. Todo cambió cuando nos enteramos que ellos nos habían elegido para tocar, ahí dijimos que sí de una. Era otro nivel de compromiso. Incluso me acuerdo que un amigo que vive en Los Ángeles me manda un audio de una radio de allá donde Adler hablaba de “la banda de Buenos Aires” y la buena impresión que le quedó de nosotros.

Y más allá de los últimos meses, con la carrera exitosa que llevan en las espaldas ¿Cuán lejos te ves de esos pibes de Don Torcuato que arrancaron hace más de diez años?

No me veo lejos. Justo el otro día miraba una foto nuestra en la primer sala de ensayo, que era nuestro garaje, un lugar espantoso que no tenía equipos. Veníamos de una familia muy humilde y nos veía ahí con un hambre de hacer cosas y una pasión increíble. Éramos muy chicos cuando empezamos, Guido tenía nueve años, yo doce y ya estábamos tocando por bares. Es más el tiempo de vida el que lo veníamos haciendo que el que no. Es algo muy natural y el entusiasmo sigue intacto y es cada vez más. Por más que mire para atrás y piense que hicimos de todo, todavía creo que no hicimos nada, nos queda lo mejor. 

 

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