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La tapa que cambió todo

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es un disco que marcó un antes y un después en la historia de la música. Tanto por su sonido como por su estética, el octavo álbum de The Beatles es reconocido como el padre de la psicodelia. Ideado como una obra conceptual, la música debía verse reflejada en el arte de tapa. Por lo que Paul McCartney, junto con los artistas Jann Haworth y Peter Blake, diseñaron una de las tapas más icónicas en la historia de la música.

Desde el boxeador Sonny Liston hasta el filósofo Karl Marx,  pasando por los escritores Oscar Wilde y Edgar Allan Poe, las divas Marlene Dietrich y Marilyn Monroe, el músico Bob Dylan, y otros personajes, la tapa significó un refugio para todos los políticos, filósofos, deportistas, humoristas y artistas que los cuatro gigantes de Liverpool consideraron sus influencias y referencias.

En un principio se le había encargado el diseño de la tapa a un grupo de artistas holandeses conocidos como The Fool. Al grupo holandés se le ocurrió una tapa que tenga remolinos naranja, verde y púrpura, pero fue descartada por Neil Aspinall, amigo de la infancia, road manager y asistente personal de los Beatles. “¿Qué estamos vendiendo un álbum de The Beatles o una cubierta central con un diseño de The Fool que ni siquiera esta listo? ¿No sería mejor tener una fotografía de los cuatro y pegarla dentro para que podamos ver quienes son ustedes?”, les había comentado su amigo de la infancia. Aún así, el diseño del grupo holandés fue incluido en la funda del álbum.

Descartado el primer diseño, el grupo, a través de EMI, contrató los servicios del propietario de la galería de arte de Londres, Robert Fraser, por 1500 libras para encargarse de la supervisión del diseño del álbum. Fraser recluta a los artistas Peter Blake y su esposa Jann Haworth, y a Michael Cooper, socio comercial de Fraser, como fotógrafo. McCartney, convencido de que Sgt. Pepper era una gran obra artística insistió que la portada debía ser digna de su contenido, por lo que le presentó el boceto original a Blake: “Paul me explico que el concepto principal era una banda como las que tocan en un parque. De modo que la foto de la portada debía ser una foto de ellos ataviados como una banda municipal, al final de su concierto en el parque, en un estrado, con un arriate de flores al lado rodeados por multitud de personas. Creo que mi aportación principal fue decidir que si disponíamos a la multitud de una forma determinada, las personas que la formaran podrían ser cualquiera”.

La imagen de tapa daba la impresión de un funeral y la idea de colocar a las celebridades  fue de Paul. Para ello, Fraser y Blake les enviaron al grupo una hoja de papel para que anoten a personajes populares de la historia. George Harrison quería gurús, Ringo Starr estuvo de acuerdo con lo que dijeran los otros, John Lennon quería a Jesucristo, Mahatma Ghandi y Adolf Hitler, pero fueron eliminados a insistencia de EMI, aún así, Lennon pudo colocar a Karl Marx, Edgar Allan Poe y Oscar Wilde. Blake tardó dos semanas en construir el collage de fotos: “Las figuras que hay detrás de la banda solo tenían 60 cm de fondo, y delante había una fila con las figuras de cera. Los Beatles reales estaban sobre una plataforma de 120 cm de fondo, con el bombo delante, y más adelante el arriate de flores, asentado en un ángulo, quizás de 3 metros de fondo. Por tanto, desde el frente hasta el fondo solo había una distancia de unos 4,5 metros”.

La sesión de fotos se llevó a cabo un día antes de que salga el disco en el estudio del fotógrafo Michael Cooper, en Chelsea. La banda venía de grabar las tomas finales de With A Little Help From My Friends. Los Fabulosos Cuatro llegaron a las 20 y se calzaron sus uniformes satinados del siglo XIX, especialmente confeccionados para la ocasión por la Agencia Teatral Burman’s, para afrontar la cámara. La sesión duró casi tres horas e incluía las tomas para la parte central del álbum y la contracarátula. Blake ordenó que los arreglos de plantas florezcan precisamente para la noche en que ocurriría la sesión fotográfica, pero como el evento fue aplazado por los Beatles, no todas las flores sobrevivieron.  Un asistente de 15 años de edad de una florería, ofreció hacer un arreglo especial de las flores para que no se marchitaran dándole así, la icónica forma de la guitarra.

Además de su innovador diseño, el disco fue el primero en incluir las letras impresas en el packaging y, hasta su salida, fue la tapa más costosa de la historia. La producción de la mayoría de las tapas de discos era de 50 libras, pero la obra conceptual de los Beatles superó las 3000. Sin duda alguna, un precio razonable para, quizás, la tapa más icónica en la historia de la música.

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