SEMANA BOWIE

David Bowie VI: Under Pressure y los ochenta

Después del éxito de la Trilogía de Berlín en los setenta, David Bowie rompió con su personaje misterioso, oscuro y distante y dio un salto a la fama que le dio reconocimiento a nivel mundial. Consiguió varios #1 con Scary Monsters (and Super Creeps), llenó estadios con la gira de Lets Dance y tocó con Queen, sin duda los ochenta fueron una década memorable.

En 1980 lanzó al mercado Scary Monsters (and Super Creeps). El disco fue número uno en Reino Unido y las videoclips de “Ashes to Ashes” y “Fashion” se convirtieron en hits de la novedosa MTV. Para Bowie fue un disco retrospectivo, tenía mucha tratativa de sus más de 10 años de carrera. “Ashes to Ashes” es recordada como la continuación de “Space Oddity”, y en el video él está vestido de mimo como en sus viejas épocas de fines de la decada del sesenta. Por otra parte, también significó una crítica a la generación New Romantic. Todos falsos imitadores de Ziggy Stardust y demás trajes que él ya había superado.

Si bien el disco fue un éxito pop, cabe destacar el costado más rockero y disonante, obra del guitarrista Robert Fripp. El compositor de King Crimson dotó al disco de un sonido chillón, filoso, pero sin dejar de lado el costado pop.

En 1981 llegó, casi de casualidad, el éxito de “Under Pressure” junto con Queen. Originalmente, Bowie se había juntado con la banda para hacer los coros de “Cool Cat”, otra canción incluida en el mismo disco, Hot Space. Pero ambos disconformes con el resultado prefirieron dejarla de lado. Fue entonces cuando  empezaron a improvisar sobre la base de “Feel Like”, una canción que había escrito Roger Taylor para el disco y que Queen no había terminado. El Duque Blanco aportó la letra, originalmente titulada “People On Streets”, y junto con Freddie improvisaron una melodía vocal introduciendo la letra en la música.

“Under Pressure” fue un éxito instantáneo. Alcanzó rápidamente el número uno en Reino Unido y significó para Queen su segundo número uno, el primero había sido “Bohemian Rhapsody”.

Para 1982, Bowie decidió tomarse unas vacaciones, el lugar elegido fue Australia y la música fue blues y R&B. Para matar el aburrimiento se llevó sus discos favoritos de James Brown, Buddy Guy Elmore James y Albert King. Eso, más el giro que le hace pegar Nile Rodgers de Chic, fue lo que resultó como Lets Dance, recordado como uno de los discos más comerciales del artista.

Bowie le había pedido a Rogers que “haga hits de verdad”. Se retiraron en la casa del cantante en suiza y tras mostrarle los acordes de la canción “Lets Dance” Rodgers le dijo a Bowie: “No podés ponerle ‘Lets Dance’ a eso que acabás de tocar”, así que el genio del funk modificó los acordes, le agregó un poco de delay a la guitarra y el éxito fue instantáneo. Además del sencillo homónimo, también se encuentran “Modern Love” y “China Girl”, originalmente grabada en el álbum The Idiot de Iggy Pop.

El disco fue grabado en 17 días en el estudio Power Station de Nueva York. Y además de la guitarra de Rodgers hay otra guitarra muy peculiar. Stevie Ray Vaughan era un joven guitarrista que Bowie había conocido en el Montreaux Jazz Festival de 1982. El cantante se había quedado anonadado con su sonido ya que retrataba perfectamente lo que estaba buscando, sensibilidad europea pero con el impacto del blues.

Al disco lo acompañó la gira Serious Moonlight Tour, que fue la más larga y exitosa de su carrera. Arrancó en  Bruselas en  mayo de 1983 y culminó en Hong Kong el 8 de diciembre del mismo año. Recorrió 15 países, brindó 96 conciertos y vendió casi 3 millones de entradas. Al mismo tiempo, el disco se volvió el primer disco de platino del cantante en Estados Unidos, confirmando su regreso a la fama como la estrella pop indiscutida.

Tras el éxito de Lets Dance, Bowie se apuró a encontrar su sucesor. Originalmente quería que sea un disco de protesta, pero entre el vértigo de sacar un disco nuevo y la falta tiempo para componer en la gira dio como resultado a Tonight, un disco que retrata muy claro el sonido de los ochenta. Del disco se desprenden los singles “Blue Jean” y “Living the Alien”. Además hay una gran cantidad de covers, como “God Only Knows” de los Beach Boys, e incluso se dio el gusto de grabar con Tina Turner en la canción que le da nombre al disco, originalmente grabado por Iggy Pop en 1977.  Aún así el disco obtuvo la certificación de platino para fines de 1984.

Durante los próximos tres años, Bowie se dedicó a hacer de las suyas. Hizo de villano en la película Laberinto, grabó “Dancing in the Street” con Mick Jagger e incluso produjo Blah-Blah-Blah de Iggy Pop, además del éxito de “Absolute Beginners”.

En 1986 decide volver a meterse en el estudio y comienza a grabar lo que sería su décimo séptimo disco, Never Let Me Down. El álbum tuvo una mala recepción de la crítica y el público, y se lo recuerda como uno de los discos más pobres del londinense. Aún así  fue certificado disco de oro en Estados Unidos y llegó al top 10 en varios países europeos. Para Bowie fue una desilusión, pero muchas de sus canciones tienen la temática que quería para su trabajo anterior, Tonight, como la canción “Day-In-Day-Out”, que habla sobre la gente sin hogar en Estados Unidos. El disco cuenta con la participación de Peter Frampton en la guitarra principal, al igual que en la gira que acompañó a la placa, el Glass Spider Tour, que también recibió duras críticas.

Tras el fracaso y la desilusión de su último disco y de la gira. Bowie decide dejar todo lo que venía haciendo de lado y darle una patada al tablero. Así, en 1988, formó la banda Tin Machine.

 

 

 

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