SEMANA BOWIE

David Bowie V: Berlín y su etapa expresionista

Para 1976, David Bowie ya se había consolidado como un artista pop de gran influencia en el mundo. En su haber tenía nueve álbumes lanzados y para principios de ese año presentó Station to station en una gira que le demando más de tres meses. El recorrido del tour paso por Europa y Estados Unidos. Durante el transcurso de la misma se apreció en varias ocasiones el deterioro del británico que a lo largo de ese año sufrió varias sobredosis producto de su adicción a la cocaína.

El principal cambio que el músico realizo en aquel año fue mudarse a los Alpes suizos, pero el consumo incrementó. A lo largo de su estadía en Suiza comenzó a desarrollar un interés en otras ramas del arte como la pintura. Además comenzó a frecuentar galerías de arte contemporáneo en Ginebra y Berlín, sitio de suma importancia en su carrera. En sus recorridos por la capital alemana, que para esos años estaba dividida en dos por el muro, empezó a interesarse en la escena musical del país.

Bowie decidió mudarse a Berlín Oeste para desintoxicarse y para desarrollar nuevo material musical, que lo ayudaría a reavivar su carrera. En esos años se desarrollaba el krautrock, un estilo desarrollado por las bandas Kraftwerk, Tangerine y Neu!, entre otras. Allí compartió el departamento con Iggy Pop con quien entablaría una buena amistad y colaboraría musicalmente en sus discos. Otro artista fundamental para Bowie en su etapa más expresionista fue Brian Eno.

Con la ayuda de Eno, Bowie se alejó del sonido rockero de su etapa anterior y adopto un estilo más minimalista y electrónico. Decidió no crear ningún alter ego y prefirió bajar el perfil. El primer disco lanzado fue Low, editado en enero de 1977. Este álbum fue producido por Bowie junto a Tony Visconti. Una curiosidad del primer disco que abre la trilogía de Berlín es que se grabó en su totalidad en Francia y solo fue masterizado en la capital alemana. Once canciones componen a la placa que se caracterizó por la fuerte presencia del sintetizador, pero la canción que se eligió para promocionar el trabajo discográfico fue Sound and vision.

En el momento del lanzamiento de la obra, los críticos tuvieron posturas mixtas, lo que no ayudo en el éxito comercial del mismo. Sin embargo, en la actualidad se lo considera uno de los mejores trabajos de Bowie.

La dupla artística Bowie-Eno continuó con la composición y la búsqueda de nuevos sonidos que convergieron, en apenas diez meses, en “Heroes” (1977), que significo el duodécimo álbum del Thin White Duke y el segundo de la trilogía. En este caso este disco si fue grabado en su totalidad en Berlín y continúo con el sonido kautrock y el ambient sound de Eno del álbum Low.

La placa contó con diez canciones. Entre ellas la más reconocida es Heroes que es considerada como una de las mejores composiciones de Bowie. La recepción de los críticos fue bastante positiva, que catalogaron al álbum como una de las más grandes obras del artista.

En 1978, Bowie abandono Berlín para embarcarse a una gira mundial donde presentaría en vivo a Low y Heroes. La gira se realizó en doce países y las grabaciones de esta formaron parte del disco en vivo Stage, que salió a la venta en ese mismo año.

Un año más tarde salió el último eslabón del tríptico de Berlín. El nuevo material fue nombrado Lodger, que fue producido en Suiza y Nueva York. Este álbum al igual que los otros dos fue producido por Tony Visconti y Bowie. Además conto con la participación de Brian Eno, pero a diferencia de los trabajos anteriores esta fue menor.

Lodger es un álbum experimental en el que Bowie retorna al sonido rockero por sobre el kautrock. Otro gran cambio que se nota es la falta de canciones instrumentales que habían ocupado un gran espacio en Low y Heroes. El trabajo discográfico contó con diez canciones de las que se promocionaron DJ y Fantastic Voyage.

Los críticos no quedaron conformes con esta placa a la que la consideraron muy por debajo de sus predecesoras. Por eso las opiniones fueron malas. Lo más significativo de este álbum es que marca el fin de la etapa de Berlín y le da la bienvenida a los años ochenta para David Bowie, quien se transformaría en una celebridad mundial.

Además, el lanzamiento de Lodger significo el fin de la participación de Eno en los discos del británico. Recién en los años noventa volverían a juntarse para grabar un nuevo álbum.

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