SEMANA BOWIE

Bowie IV: El alma del Duque Blanco

Luego de Alddin Sane y Pin Ups en 1973 Bowie decidió volver a cambiar radicalmente su vida. El británico que marcó el estilo del glam con Hunky Dunky y que revitalizó al rock clásico inglés con Ziggy Stardust decidió alejarse nuevamente de su patria para volver una vez más a Estados Unidos donde revolucionó una vez más la escena con su música.

Antes de abandonar su hogar el músico decidió pasar por Londres en enero de 1974 para grabar Diamond Dogs, su octavo disco de estudio. Si Aladdin Sane representa al rock clásico de Estados Unidos, este álbum es el primer acercamiento del compositor a la música negra que se había puesto de moda en América. Con un estilo muy marcado en el soul y con algunos dejos de funk el disco es un hijo entre la clásica novela post-apocalíptica 1984 de George Orwell junto a ideas que tenía Bowie sobre el fin del mundo. Nacido en un principio como un intento de realizar una película del libro, este disco tiene temas como Big Brother o 1984 que  referencian a la obra de Orwell.

No obstante los temas más recordados de este disco son Diamond Dogs y Rebel Rebel. Muy movidos y con una gran cuota funk y soul que se volvieron en clásicos instantáneos.

Con este nuevo disco grabado había llegado la hora de dejar Inglaterra para afianzarse finalmente en Nueva York. No obstante la llegada a América vino acompañada no solo con el lanzamiento de su disco sino con un fuerte consumo de cocaína que acompañaría al músico no solo en estos últimos años de los ’70 sino también durante gran parte de los ’80.

Luego del triunfo que fue Diamond Dogs Bowie decidió ir a Philadelfia a realizar unas grabaciones que luego completaría en Nueva York en 1975 bajo el nombre de Young Americans, su noveno disco de estudio.

Si su anterior trabajo era una primera incursión en la música negra este disco significó redoblar la apuesta. De un corte mucho más bailable y con una influencia muy marcada en la música disco y el funk este trabajo se transformó en uno de los más queridos por los fanáticos. Fame y el tema homónimo del disco fueron los singles de este trabajo que al día de hoy siguen siendo pilares fundamentales del artista.

Durante esta época Bowie empezó a transformarse no solo en una figura de la música sino que también empezó una larga carrera actoral que lo llevó por varios personajes. No obstante uno de ellos logró escaparse de la pantalla para transformarse en una nueva imagen del artista.

Thomas Jerome Newton, personaje al que interpretaba Bowie en la película The Man Who Fell to Earth, atravesó la ficción para transformarse en El Duque Blanco, uno de los alter-ego más importantes del británico. De traje negro, la mitad de la cabellera blanca y la otra mitad colorada y una tez pálida caracterizaban a este personaje que vino a Bowie en su época de mayor adicción a las drogas, principalmente cocaína.

Con la llegada del Withe Thin Duke llegó también Station To Station, el décimo disco de Bowie que no se asemejaba a nada de lo que había hecho hasta el momento y que el músico afirmó en varias entrevistas no recordar haberlo grabado por el exescivo consumo de drogas. Influenciado fuertemente por el Krautrock y el Neu, corrientes musicales alemanas que estaba empezando a popularizar bandas como Kraftwerk.

La gira de presentación de Station to Station en 1976 fue uno de los momentos más polémicos en la historia del artista. Inumerables peleas con la prensa y varios dichos desafortunados eran estandares de cada día y finalmente, luego de un año muy movido El Duque Blanco decidió abandonar América por un tiempo para trabajar en nuevos proyectos que continuarían la rama de su último trabajo con varios amigos músicos como Brian Eno e Iggy Pop en Berlin. El fin de una etapa en la vida de Bowie pero el inicio de otra igual de problemática.

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