NOTA

40 años de A Day At The Races de Queen

Para principios de 1976, Queen tenía una misión muy difícil que encarar. Debían empezar a trabajar en el sucesor del mítico A Night At The Opera. Para muchos el mejor disco de la banda y uno de los mejores de la historia de la música. Así, en julio de 1976, la Reina se encerró en los estudios Sarm West,  The Manor y Wessex de Inglaterra y, junto al ingeniero Mike Stone, comenzaron la grabación de A Day At The Races.

El disco fue grabado en solo cuatro meses. Según relataron los integrantes de la banda, se encontraban en su punto más alto de inspiración, las canciones salían solas.

La placa llegó al número 1 en Gran Bretaña, Japón y en los Países Bajos. En Estados Unidos alcanzó el número 5 de la lista de álbumes del Billboard, convirtiéndose en el primer álbum que alcanzó el oro en el mercado americano y posteriormente el platino.

Al igual que su antecesor, el disco viaja entre melodías de ópera, rock, heavy metal e incluso pasajes de música progresiva. Arranca con “Tie Your Mother Down”, una de las canciones más pesadas de la banda, con un riff único.  La canción fue compuesta por Brian May  en 1968 mientras trabajaba en su doctorado en Astronomía. A pesar de que pensaba cambiar el título y el estribillo, a Freddie Mercury le gustó tanto su crudeza que la defendió y logró que permanezca intacta, como estaba.

El disco continúa con “You Take My Breath Away”. Una canción que bien podría haber sido escrito por un compositor de música clásica. Comienza con una armonía coral legado de los Beach Boys y los Beatles que después se repite en el intermedio de la canción. Destaca el solo de guitarra como si fuera un violín.

La tercer canción es la balada casi country folk, “Long Away”. Continúa “The Millonaire Waltz”, escrita por Mercury y dedicada a John Reid, manager de Queen y Elton John. Una composición que recuerda a “Bohemian Rhapsody”, del disco anterior. En cuarto lugar llega la primer y única composición de John Deacon en el disco, “You and I”.

En quinto lugar se encuentra la más aclamada, “Somebody To Love”. La canción fue el hit del álbum. Alcanzó el número 2 en el UK Singles Chart y el número 13 en el US singles chart. Sexto se encuentra “White Man”, una de las composiciones más arriesgadas tanto en lo musical como en las letras. La canción, escrita por May, habla del sufrimiento de los nativos americanos en las manos de los inmigrantes europeos que llegaban a colonizarlos.

La placa continúa con “Good Old Fashioned Lover Boy”, una canción que recuerda al estilo vodevil de las canciones de los años 20. En octavo lugar está “Drowse”, Freddie se toma un descanso de la parte vocal y es interpretada por Roger Taylor. El álbum cierra con “Teo Torriatte (Let Us Cling Together)”, un tributo a todos los fans japoneses de la banda. La canción es, junto a “Las Palabras de Amor” de Hot Space y “Mustapha”, de Jazz, las únicas que tienen partes interpretadas en otro idioma que no sea el inglés.

En cuanto a la recepción por parte de la crítica fue bastante polarizada. El Washington Post describió al disco como “una mezcla juiciosa de rockeros de heavy metal y clásicamente influenciado, con canciones casi de ópera“. El Winnipeg Free Press expresó: “A day at the Races es la reconfirmación de la posición de Queen como el mejor grupo de la tercera ola de grupos de rock ingleses“. Circus ofrece una crítica agridulce: “Con A day at the races han abandonado el art-rock por completo. Es ridículo, y maravillosamente descarado”. Dave Marsh, crítico de Queen, escribió para Rolling Stone que Mercury como el poseedor de una mera voz pop pasable.

Más allá de lo que pueda llegar a decir la crítica, sin duda es un disco que no puede faltar en la colección de un buen amante de la música. Si bien no pudo superar a su antecesor, supo cubrir bien las expectativas. Y nos dejó canciones memorables que quedarán grabadas en el inconsciente colectivo de la cultura rock para siempre.

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