ENTREVISTAS

Alejandro Medina: “Entre tiros y notas nos criamos”

Al recordar los comienzos del rock nacional se viene a la memoria a muchos jóvenes con diversos talentos y virtudes. Una de estas últimas fue el valor de animarse. Uno de ellos fue el bajista Alejandro Medina, quien comenzó desde los catorce años, con The Seasons, a escribir las páginas de la historia musical argentina. Luego llegaron Manal, La Pesada del Rock and Roll y Aeroblus para dejar inmortalizada su huella. Hoy, El Negro a sus 66 años se presentará el jueves 6 de octubre en el bar Old Rotten de Ituzaingo para hacer lo que mejor le sale: Música.

¿Estas realizando presentaciones?

Alejandro Medina: Estoy tocando siempre, ósea voy a hacer un show y después otro. Siempre estoy en movimiento. Además en mis shows  canta mi mujer Lola y, a veces, Puede llegar a haber invitados sorpresas.

¿Es una característica necesaria “estar en movimiento” para cualquier músico?

No, que se yo. Uno toca, labura. Ahora tengo que ponerme a trabajar con un par de músicos para los futuros shows.

¿Cómo son los shows que realizas?

En mis presentaciones hago tributo a mis bandas, que son Manal, La Pesada del Rock and Roll y Aeroblus. La lista que toco es un combo de todas ellas, que abarca todo lo que he hecho en mi vida, bah, parte. Mi actual banda es un cuarteto que está conformado por un guitarrista, un baterista, un violinista y en el bajo, yo.

¿Por qué elegiste como instrumento musical el bajo?

De chico había estudiado trompeta y aprendí música a partir de ahí. No me acuerdo bien, pero decidí cambiar los vientos por las cuerdas después de escuchar Fever de Elvis Presley (chasquea sus dedos al ritmo del tema de Elvis). Y aprendí a tocar el bajo con el método de mi padre, él tocaba la guitarra.

¿Ahí está un poco el origen de la elección de la música?

Genética, ya vino incorporado en mi (risas). Pero primero aprendí con la guitarra y después, si, agarre el bajo. Este cambio lo hice muy joven a los trece años. Recuerdo que en el barrio había una banda, The Seasons, donde tocaba “Carlitos” Mellino y me junte con ellos. Nos vestíamos como The Beatles, nos dejamos el pelo largo, usábamos botitas y laburábamos así.

¿Cómo fueron esos primeros años con The Seasons?

Ensayábamos en Callao 11, una sala donde iban muchos músicos como Sandro. Nos la pasábamos todo el tiempo metidos ahí. Hasta que en 1965 grabamos el primer longplay de The Seasons, un torbellino. Hacíamos nuestra propia música que era beat, pero escuchándolo ahora me di cuenta que tenía muy poco de ese estilo, hay muchos temas de melodías muy avanzadas.

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Justo hablas sobre los estilos y ritmos musicales. ¿Cómo fue ese cambio del beat al blues, que caracterizo a Manal?

Yo toco muchos estilos como rock, funk, blues. Antes de Manal, tocaba en The Seasons y conocí a Billy Bond en la sala de ensayo, Callao 11. Ahí Billy se hizo padrino de la banda y nos llevó a la famosa cueva, donde todos tocaban pero en realidad no tocaba nadie, realmente. Ahora todos tocaron pero es mentira, no estaban los músicos de rock de ahora. El único músico de rock que tocaba en La Cueva era Nacho Smilari. De ahí pase a Manal, ya tocábamos Blues, Jazz y música de The Beatles. Además en esos años trabajaba con la música en el Instituto Di Tella.

Se sabe que el Instituto Di Tella fue fundamental en la década del sesenta para el desarrollo cultural ¿Crees que fue así?

Si fundamental, ahí tocaba por mi cuenta y después fui con Manal. Hubo un gran aporte. Recuerdo que en el Di Tella había una banda que se llamaba El Huevo, donde estaban Miguel Abuelo y Pomo Lorenzo, no me acuerdo mucho, pero sonaban bien.

Ya en Manal ¿Cómo era el itinerario de los shows?

Al principio solo se tocaba en La Cueva, era difícil poder conseguir un lugar para tocar. Eran tiempos jodidos. Después empezaron a aparecer lugares y empezamos a ser reprimidos, llegaron las botas, los milicos. Entre tiros y notas nos criamos (risas).

Cómo fue vivir en esos años de dictadura, con la represión del gobierno de Onganía que afectó con mayor fuerza a la juventud ¿Fue complicado ser músico en esos años?

Si, se reprimió las universidades pero primero empezaron por los bares. Antes en Calle Corrientes se juntaban en bares todos los intelectuales, los modernos. Los milicos empezaron a golpear ahí y después ya sabes dejaron el país en manos de la virgen.

¿Alguna vez te llevaron preso los militares después de un show?

Si, en 1972 fui a tocar a La Plata con Pappo, en plena dictadura. Los milicos me señalaron “ese”, me llevaron a la comisaria quinta y me tuvieron cinco días encerrado.

¿Los militares sabían que eras músico?

No, no sabían. Estaban cagados y solo tenían palos y tiros para todos.

¿Te ves con algunos compañeros?

Con Javier (Martínez) me encuentro y a veces con Mellino, siempre me lo encuentro en algún festejo. No somos de recordar sino de juntarnos a tocar entre nosotros. Antes venía Moris, Pajarito Zaguri. Javier sabe que tiene una suite acá (señala un cuarto al fondo de su casa)

Mencionaste a Pappo ¿Cómo comenzó esa relación?

Pappo entro en nuestra vida cuando era muy pibe. Estaba aprendiendo a tocar Blues y aprendía. Ya venía con toda la magia, El Carpo. Se la pasaba con nosotros. Una vuelta, con Manal, tuvimos que ir a Mar del Plata porque habían abierto un boliche de los pibes de Mandioca. No duro nada, solo tres días. En ese viaje estuvimos Manal, Moris y Pappo que fue como guitarrista invitado por nosotros, pero no pudo ser.

¿Por qué crees que la música de Manal es tan poco difundida?

Me molesta mucho que la música de Manal no la pasen. Difunden Almendra, Los Gatos, pero a nosotros no. Creo que es porque fuimos una banda independiente, registros de Manal hay pocos. A fin de año, quizás, sale un disco que grabamos en octubre del año pasado con Javier y Claudio. Pero aún todo esta verde.

¿Cómo surgió la idea de sacar sus discos con el sello Mandioca?

Todo fue mágico porque estos tipos de Mandioca hacían las cosas con mucho vuelo. Ahora se murió Jorge Álvarez, quien era el jefe, el capo. Ellos eran un cuarteto, no les fue mal en la vida a los otros. No me acuerdo bien pero, Rafael (López Sánchez) está casado con la hija de Picasso y a Arroyuelo lo vi que escribió en la revista Rolling Stone.

Con la separación de Manal, después llego La Pesada del Rock and Roll ¿Cómo llegaste a la banda?

Estaba tocando en La Banda del Paraíso. Habíamos grabado un demo y quise llevárselo al jefe de RCA Víctor. El tipo me dijo: “No Alejandro el blues se murió acá, es más se fueron ustedes, se fue Almendra y se acabó todo”. De ahí me fui con Kubero Díaz, que me llevo a La Cofradía de la Flor Solar en la Plata. Con Kubero, Pinchevsky, Jimmy (Márquez) e Isa Portugheis formamos la base de La Pesada, usábamos dos baterías en ese momento. Me acuerdo que Pinchevsky me decía: “no, yo solo toco tango, soy violinista de la orquesta de La Plata y laburo haciendo tango”. Pero termino haciendo cosas muy lindas y se terminó quedando en la banda. La Pesada fue una etapa bárbara, vivíamos en La Plata y veníamos a Núñez a grabar.

¿Era distinto el ambiente de La Cofradía con el de La Cueva?

Si, en la Plata vivíamos varios músicos en una casa grande. En La Cofradía nos las pasábamos en los árboles, nos subíamos, llevábamos los equipos y tocábamos colgados. Una vez a Pinchevsky lo vinieron a buscar para tocar, a veces venia su compañera Jeannette que le decía “Jorge, baja que tengo el traje y tenés que ir a tocar” (risas). Nada que ver con La Cueva.

Después de La Pesada llegó Aeroblus con un sonido más fuerte ¿Cómo fue ese cambio?

Hicimos Aeroblus con Norberto y realizamos un disco bárbaro que hacía mover los parlantes. Me acuerdo cómo se dio. Yo vivía en San Pablo y tuve que venir a Buenos Aires para buscar el pasaporte porque quería irme a África. Y ahí me lo encontré al Carpo, le dije que quería irme en un buque petrolero a Dakar y lo invite. “Vamos”, me dijo. “Llévate la viola”, le dije. Nunca nos fuimos a África y nos quedamos en San Pablo. Y ahí llamamos a Castello (Rolando) para que se ocupe de la batería. Aeroblus fue muy mágico.

A la hora de componer ¿Primero la melodía o la letra?

Depende, a veces estoy acá se me ocurre algo y lo anoto. Además tengo un cuaderno lleno de letras y muchas veces me sale una melodía muy linda y voy al cuaderno a buscar algún pedazo de letra para añadirle.  En otros casos de una letra salen dos canciones. Mi forma de componer es muy diferente porque no solo toco blues, sino que incursiono en otros estilos.

“A fin de año, quizás, sale un disco que grabamos en octubre del año pasado con Javier y Claudio”

¿Sos muy detallista de tus canciones?

No, cuando está hecha, está hecha. No soy muy puntilloso en ese tema.

¿Cómo definís a tu carrera solista?

Buena porque a mis discos los he hecho de forma independiente, no tengo productores. Siempre fui independiente desde The Seasons hasta Aeroblus. Mis discos De qué sirve la vida y Yo soy Alejandro Medina también lo fueron. Ahora tengo muchas ganas de grabar un disco, tengo cinco, seis canciones ya listas.

Sos un artista que incursionaste e incursionas en varios estilos ¿Cuáles fueron y son tus influencias?

El primero fue Elvis Presley, Ray Charles, The Beatles y artistas de Blues Shuffleado. Me gusta mucho shufflear, cantar y swinguear. Los músicos copados podemos hacer magia. Todos los miércoles nos juntamos en La Roca a tocar con Javier Martínez, Tano Marciello, Chizzo Nápoli y Nacho Smilari, entre otros. Esto es absolutamente privado lo hacemos entre nosotros.

¿De qué disfrutas?

Me gusta juntarme con amigos a comer y a zapear. Con mi familia me gusta ir a la casa de alguien y cenar. Acá en mi casa disfruto del jardín, atrás tengo un pino, hermoso (señala el fondo de su casa).

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