ENTREVISTAS

Esencia Vudú: “En nuestro segundo disco ya sabiamos que cosas no repetir y cómo encarar otras”

Esencia Vudú es una banda de rock formada en 2009 y que esta integrada por Pablo Rivero en voz y guitarra, Preii Ávalo en guitarra y coros, Christian Alliana en bajo y coros; y Rafael Bianchi en batería y coros. El grupo va a presentar “Reflejos”, su segundo álbum el jueves 21 en The Roxy. El disco fue presentado en el mes de abril y cuenta con diez canciones que marcan la apuesta musical desarrollada por la banda.

A días del show, Pablo Rivero nos cuenta sobre la banda, el recital, los discos y sus gustos musicales.

¿Qué sensación tenés por presentar “Reflejos” en The Roxy el jueves?

La sensación es de pura emoción y entusiasmo. Con un poco de ansiedad porque tenemos preparadas varias cosas buenas, que no pudimos hacer en anteriores shows, pero acá están las condiciones para desarrollarlas. Además se suma la presentación del disco, que le da un sentido extra al asunto. Estamos planeando un show, en el que queremos cuidar todos los detalles, no solo lo musical sino generar la relación entre el sonido y los recursos: el juego de luces y lo visual. De esa manera apuntamos a la suma de los tres factores para crear un clima en cada canción y poder plasmar la idea del disco en el escenario: un viaje.

¿Por qué la banda eligió lanzar el disco de forma online y gratuito?

En esta etapa de la banda buscamos expandirnos, de llegar a la mayor cantidad de gente posible e internet te facilita esto. Estamos en una Bandcamp,  en la que la gente consigue y escucha música de una manera muy distinta a nuestra generación. Nosotros estábamos  acostumbrados a ahorrar unos mangos, ir a la disquería y comprar un disco, en muchos casos sin conocer al grupo. Era algo muy distinto. Uno llegaba a su casa, se sentaba en el sillón, prendía el equipo y se ponía a escuchar. Ahora los ritmos de vida cambiaron, la gente escucha música haciendo mil cosas a la vez. Por eso pienso que es tonto tratar de luchar contra eso, esto es así y no va a cambiar. A nosotros nos compran más merchandising que discos (risas). Ponemos a disposición nuestra música para que la gente la escuche y esto nos ha abierto muchas puertas, sobre todo por pasar el disco por Whatsapp. Inventamos ese concepto (risas), las personas nos escriben y nos piden el disco. El hecho de poner el álbum de forma gratuita es un tema de discusión pero a la larga la gente lo termina comprando, porque se hacen seguidores de la banda.

En los agradecimientos de su disco ponen: “Este disco se sostendrá por siempre gracias al apoyo de nuestras familias y de los que nos acompañaron en este proceso”. ¿Qué fundamental es el apoyo de la familia para una banda?

Es muy difícil el camino para realizar un proyecto musical serio. Realmente no hay una escena en la que sea simple llegar, hay mucha competencia, hay muchas bandas y no hay lugares suficientes para tocar. Para desarrollar un proyecto tenés que invertir mucho y es muy fácil frustrarse en el medio de la marcha, ve que uno se esfuerza demasiado y no alcanza los resultados. Las bandas que terminan llegando son las perseverantes y no las talentosas. Por eso, tener gente que te banque es importante, depende de la personalidad de cada uno, pero siempre es bueno ser agradecido. Cuando uno ve que tus amigos y familiares te apoyan es muy valorable. Nosotros somos agradecidos con toda esa gente que nos da una mano sin nada a cambio.

¿Cuál fue el gran cambio que tuvo la banda con el segundo trabajo?

El gran cambio fue el hecho de estar más asentados y tener mayor experiencia. En el primer disco “Umbral”, del cual estamos orgullosos, formó parte de un aprendizaje en varias cosas. Era nuestra primera vez en grabar un disco, en serio, nuestra primera vez de trabajar con un productor y con un laburo grande de difusión. En cambio con “Reflejos”, la banda lo encaró de una manera distinta. Ya sabíamos . A parte que ya teníamos la idea de difusión del material. El gran cambio fue el aprendizaje positivo que hubo entre ambos discos y eso está bueno porque también hubo una cierta evolución musical de cada miembro de la banda. Algo que destacó es la calidad que se logró en este álbum.

En “Reflejos”  agregan un juego de cuerdas que a diferencia de “Umbral” no tuvo ¿Por qué eligieron utilizar este recurso?

Lo que buscamos ahora es no repetirnos, por más que haya cierta continuidad con el primer disco. La banda sigue haciendo canciones con el formato clásico de rock: dos guitarras, bajo y batería. Pero también hay canciones donde lo primordial es la melodía, no queríamos repetirnos y eso fue lo que buscamos en “Reflejos” fue diferenciarnos del disco anterior con algunas cosas como el uso de instrumentos: el uso de cuerdas. Además lo aplicamos porque potenciaba a las canciones. Lo principal es no aburrirnos, por eso la necesidad artística es mantener la llama encendida.

¿Qué bandas y músicos te influyen?

Personalmente como compositor me marcó The Beatles, sobre todo Paul Mc Cartney al punto que mi forma de escribir es un aprendizaje absoluto de lo que ellos hicieron. Hay otros artistas que han dejado su huella como Queen con el juego de las armonías vocales, Creedence  con un sonido más crudo y rockero, Led Zeppelin y The Rolling Stones con el blues. En los discos de Esencia no hay ningún tema en que se destaque el blues, pero en algún lugar de la banda hay algo escondido del blues. En el plano nacional Charly García y Pappo también me marcaron.

¿Hay canciones escritas para un futuro disco? ¿Cómo se están manejando?

Canciones escritas siempre tengo, de hecho quedaron temas afuera del primer álbum, también del segundo. Esto no fue porque no estuvieran buenas sino porque no convivían con el resto de las canciones del disco. Y hay temas que nos dolió dejar afuera.  Ahora estamos muy enfocados en la difusión de este disco, pero igual siempre en la banda surge algo y se van guardando. Por suerte tengo buena memoria y en este disco hay canciones que tienen más de diez años, como Tiempo Atrás, que la escribí muy de pibe.

¿Cuándo empezaste a componer?

Yo empecé a juguetear cuando tenía quince años. Hoy leo las cosas que escribí en esa época y me parecen asquerosas (risas). Es parte de la evolución, uno aprende y reforma su criterio. Con el tiempo fui teniendo en claro lo que presentía. He escrito cosas pésimas y otras que luego perfeccione. Lo que más me costaba eran las letras.

 

 

Nota anteriorPróxima nota